Invasión Extraterrestre

Esto es terrible! Los invasores llegaron a la Argentina y están atacando con todo. Ya hay 44 muertos confirmados oficialmente, pero sabemos que son muchos más y no quieren reconocerlo.

La invasión comenzó en México y Estados Unidos, así que mucho no nos importaba. Hasta nos dibujaba una sonrisa socarrona, “que se jodan”. Ahora tenemos miedo, por nuestros hijos, nuestras embarazadas, nuestros viejos, y finalmente por todos, porque los alienígenas ya están atacando hasta a los más fuertes.

Creo que buscan convertirnos en sus huéspedes, ocupando nuestros cuerpos para propagarse. Para esto los extraterrestres se meten en nuestro cuerpo a través de la boca, la nariz, y los ojos. A las 48 horas se siente como un enamoramiento, el calor en el cuerpo de una pasión desmedida y  se empieza a suspirar constantemente. Los que no son tratados a tiempo y no resisten la infiltración mueren en la agonía de un ahogado en un mar invisible. Pero mientras estuvieron suspirando entre los demás, fueron desparramando la invasión, y así el número de afectados viene creciendo en forma geométrica.

Las armas del contraataque son limitadas. Un gel antiextraterrestre los elimina de las manos, pero hay que usarlo constantemente y ya no se consigue en las farmacias. Los barbijos previenen que nos afecten los suspiros ajenos, pero duran sólo unas horas y luego se vuelven cómplices de los invasores. La última barrera de defensa, para el ya invadido, es una droga antiextraterrestre. Sin embargo, si todos toman esta droga, el extraterrestre mutará y se hará inmune, algo que ya sucedió en un caso en Dinamarca, y que se espera que suceda en todo el mundo, tarde o temprano.

A esta lucha desigual se suma la irresponsabilidad de nuestro gobierno, que desoyó a la Ministra de Asuntos Extraterrestres que aconsejaba la postergación de las elecciones para prevenir más contagios. Las elecciones (de  asistencia obligatoria)   se realizaron, los casos se multiplicaron, y la Ministra renunció. Luego de dos días de ministerio acéfalo, el nuevo Ministro responde con evasivas y no sabemos dónde estamos. Sólo dispuso el cierre de los colegios, pero los dirigentes de algunas ciudades y municipios no le tienen confianza, no creen que sea suficiente y por su cuenta cerraron comercios, teatros, cines, cybers, y cualquier otro lugar de encuentro para evitar contagios.

Nuestras costumbres están cambiando. Ya no se comparte el mate. Ya hay algunos que no saludan con un beso; yo todavía lo hago, pero no es un beso, sino una unión de mejillas con un “chuick” en el aire. Los que viajan en transporte público son mirados de soslayo. El enemigo está entre nosotros.

Hoy fui a un shopping y noté los efectos de la invasión. El lugar estaba casi vacío, aunque había gel antiextraterrestre gratis en los pasillos. Cuando fui a pagar el estacionamiento el cajero había tapado con un plástico la abertura destinada a la comunicación, a la altura de la cara. Claro, para que no le suspiren encima.

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